Francisco Delaplace

Infancia

Seminarios

Sacerdote y religioso

Vida apostólica

 Fundación
 
Tiempos difíciles

 Congregación

 En el extranjero

Celebraciones

Infancia

Francisco Juan Bautista Delaplace nació el 3 de octubre de 1825 en los Andelys, cerca de París.

Fue bautizado al día siguiente en la iglesia Nuestra Señora de los Andelys. Su padre muere cuando él tenía diez años. Su madre, una mujer valiente, creyente y generosa, vela por la educación de su hijo. Francisco aprende, desde muy joven, el compartir y el sacrificio porque crece junto a su hermana Josefina, enferma a causa de una caída de niña. Es muy sensible a las cosas de Dios y el día de su primera comunión vive una notable experiencia espiritual. Francisco frecuenta un colegio del pueblo y encuentra un sacerdote que será su primer director espiritual.

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Seminarios

A los quince años Francisco entra en el Seminario menor de San Aquilino. El se muestra como un alumno piadoso y aplicado. Más tarde, frecuenta el Seminario de Issy.

Separado por primera vez de su madre, mantiene una abundante correspondencia con ella y se revela un profundo amor por Dios y un gran interés por los pobres y abandonados, dos rasgos notables de su personalidad. En octubre de 1846 comienza en el Seminario de San Sulpicio sus estudios de teología.

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Sacerdote y religioso


Habla de su proyecto con su madre, quien le propone hacer una peregrinación a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro para agradecer a la Virgen María y ponerse bajo su protección.

Francisco Juan Bautista, atraído por el sacerdocio, se cuestiona sobre la posibilidad de vida religiosa o, quizás, también misionero. Oye hablar de un religioso excepcional, el Padre Francisco Libermann, fundador de los Misioneros del Corazón de María y desea conocerlo. Un primer contacto con este hombre de Dios lo impresiona vivamente. En el verano de 1848, se llega a Amiens, y luego a Nuestra Señora de la Guardia para reflexionar sobre su vocación. Es cuando decide entrar en la Congregación del Espíritu Santo, recientemente fusionada con la sociedad de los Misioneros del Corazón de María.

Ordenado diácono en París y sacerdote, el 22 de diciembre de 1849, en la capilla del Seminario de Amiens. Celebra su primera misa el 27 de diciembre en la iglesia de Nuestra Señora de los Andelys; allí donde fue bautizado. El 19 de marzo de 1850, pronuncia los votos de religión en la Congregación de los Padres del Espíritu Santo.

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Vida apostólica

Joven sacerdote con un corazón misionero sueña con ir a evangelizar a los Negros. Comienza su ministerio en 1850 por la predicación de un retiro de cuaresma en la Chausée, pequeño pueblo de la Somme. El escribe a su madre, también sensible ante la miseria, y le cuenta sobre la vida de los pobres y miserables que encuentra. Pero en Nuestra Señora de la Guardia son numerosas las necesidades y su ministerio se extiende. El se transforma en ecónomo, a veces enfermero y colaborador en la formación de los novicios. Después de la muerte del Padre Libermann, en 1852, el nuevo superior general se muda a París y le pide que le acompañe. Su misión continúa a través de sus funciones de secretario y predicador.

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Fundación

En 1852, Francisco Delaplace es nombrado capellán de las hermanas de San José de Cluny. En 1855, se convierte en el director de la Obra de la Sagrada Familia del Espíritu Santo. Al encuentro de tantos niños abandonados, sin cuidado ni educación religiosa, Francisco proyecta abrir un orlefinato para las niñas abandonadas. A poyado por el Padre general y ayudado por su madre y por personas caritativas de los Andelys, comienza una « alcancía para el orfelinato».

Encontrar un local y personas que le ayuden se hace imprescindible. Comienza a buscar una persona generosa, honrada y de buena voluntad. Conoce entonces a una joven bretona llamada Juana María Moisan que asiste a la reuniones de la Sagrada Familia en la calle Lhomond. El Padre Delaplace le dice:« Querida hija, ¿qué hace usted en este gran París? ¿Quisiera hacer algo por el buen Dios? Deseo establecer un orfelinato para las niñas pobres, huérfanas o abandonadas. ¿Me ayudaría en esta obra ?

« Sí, Padre, estoy a su disposición » responde enseguida.La Señorita María se muda para un modesto apartamento de la calle de las Ursulinas. El orfelinato, que ya contaba con algunas niñas, abre sus puertas el 19 de marzo de 1860. A pesar de los comienzos inciertos, las niñas siguen llegando. La falta de espacio y de recursos se hace sentir muy pronto. En 1861, el grupo se muda para el número 41 de la calle Lhomond.

El 19 de marzo de 1862, el Orfelinato de la Sagrada Familia se convierte en la cuna de una Congregación que toma el nombre de Hermanas Siervas del Corazón de María. Juana María Moisan, primera colaboradora, será la Madre María del Santísimo Sacramento.

Los obstáculos son numerosos : falta de espacio, de dinero, de alimento. En 1864, comienzan en Monsivry, en una casa que necesita muchas reparaciones y ampliación.

A la muerte de la Señora Delaplace, en 1867, Juana María Moisan va a los Andelys para ocuparse del traslado de sus bienes. Ella recoge a Josefina, la hermana del Padre Delaplace y la cuidará hasta su muerte, ocurrida tres años más tarde.

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Tiempos difíciles

A penas renovada la casa de Monsivry, en 1870, estalla la guerra. La casa, situada muy cerca del fuerte de Bicêtre, debe ser demolida. Sus ocupantes de mudan de nuevo a París. A causa de la falta de espacio, sólo se quedan las niñas y las aspirantes que no pueden volver con sus familias.

El Padre Delaplace abandona París para acompañar a su superior general a Normandía y a Bretaña. La tarea se hace pesada para Juana María. Fuerte y valiente, ella enfrenta las numerosas privaciones y la enfermedad del tifus que contraen las niñas. El Padre Francisco las sostiene con sus cartas de ánimo. Terminada la guerra, las vuelve a ver en París, donde la “pequeña familia” goza, al fin, tiempos de quietud.

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Congregación de las Siervas del Corazón de María

 

El Padre Delaplace, considerando el crecimiento de la obra y las necesidades espirituales de sus colaboradoras, sueña con una Congregación religiosa.

« Dejaremos hacer al tiempo y a las circunstancias. El sentimiento sereno que experimento me dice que es la divina Providencia quien ha sembrado el grano de mostaza. »

« Yo puse la primera piedra : si fue la mano de Dios que me ha dirigido, vendrán otras que nos conducirán, poco a poco, hacia este inmenso favor. Recemos. »

Los sufrimientos vividos durante la guerra reafirmaron las vocaciones y la obra adquiere impulso. Después de haber acogido una docena de aspirantes, el Padre Delaplace establece reglas para los ejercicios de piedad y las observancias religiosas. La Obra recibe la aprobación de la Iglesia en enero de 1877. Lentamente, y después de muchos ensayos, el Padre Delaplace redacta las Constituciones de la joven Congregación y las concluirá hacia 1900.

En Chevilly-Larue, en el campo, cerca de la casa de los Padres del Espíritu Santo, compra una propiedad para acoger a las niñas y establecer un primer noviciado. El las visita cada semana. Tiene poco tiempo para dedicar a sus hijas espirituales, a causa de su trabajo como capellán de las Hermanas de San José de Cluny y como secretario de su superior general. El número de las Hermanas Siervas del Corazón de María aumenta sin cesar. Son solicitadas para ocuparse de orfelinatos, escuelas, enfermerías, y obras parroquiales.

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En el extranjero

Confiando en Dios y en el porvenir de la Congregación, el Padre Delaplace acepta enviar hermanas a Illinois, Estados Unidos, en 1889, para responder a la petición de los Padres de San Viator; y a Canadá en 1892, en San Efrén de Tring. Desde lejos él continúa velando por su familia que crece y mantiene correspondencia regular con todas las hermanas.

Después de la muerte de Juana María Moisan (Madre María del Santísimo Sacramento), en 1892, él reúne en Larue los miembros designados para elegir a la Madre María José, como la nueva superiora de la Congregación.

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Celebraciones

El 5 de agosto de 1900, toda la familia de las Siervas del Corazón de María se reúne para celebrar las bodas de oro sacerdotales y religiosas del Padre Delaplace. Pero se presentan nuevas dificultades. Las leyes civiles de 1901 y 1904 invaden todos los establecimientos de enseñanza y deben cerrar sus puertas, comprendiendo los de Larue, el externado San José y el orfelinato de la calle Lhomond. El Padre Delaplace despide las niñas de diferentes casas, dispersa a las hermanas y establece el noviciado en Bélgica.

En una Francia secularizada, las Hermanas deben vestir una ropa secular en las escuelas, hospitales, y orfelinatos. En estos tiempos difíciles para las órdenes religiosas, él demuestra mucho valor y confianza, prodigando ánimo a sus hermanas. Sintiéndose, a veces, abandonado de Dios, el apoya su fe y su proyecto en las manos de la Divina Providencia, como lo ha hecho siempre a través de toda clase de pruebas.
Francisco celebra, a los 84 años, sus bodas de diamante en Havelange, Bélgica.

Muere dos años más tarde, el 1º de agosto de 1911, en el Seminario de los Padres del Espíritu Santo, en París, a la edad de 86 años.
Sus restos mortales son trasladados a Montgeron en 1935, al lado de los restos de la Madre María del Santísimo Sacramento.

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